«Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra»: RD mejora contra la corrupción, pero la confianza ciudadana sigue en ruinas
Santo Domingo. «Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime» (Proverbios 29:2, Reina-Valera 1960). Tres mil años después de escritas, estas palabras siguen siendo el termómetro más honesto de la vida pública de cualquier nación. Y en la República Dominicana de 2026, los datos dicen algo que merece una lectura pausada: el país avanza contra la corrupción, pero la confianza de la gente en quienes gobiernan sigue en ruinas.
Empecemos por lo bueno, porque también hay que celebrar lo que mejora. En el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 de Transparencia Internacional, publicado el 10 de febrero de 2026 en Berlín, la República Dominicana obtuvo 37 puntos sobre 100 y el puesto 99 entre 182 países. Es el quinto año consecutivo de mejora: en 2020 el país tenía apenas 28 puntos (puesto 136) y en 2024 llegó a 36 (puesto 104). En todo el continente americano, solo República Dominicana y Guyana registraron mejoras significativas desde 2012.
Aun así, conviene la humildad de los números: 37 puntos siguen por debajo del promedio mundial de 42. Mejorar no es lo mismo que estar bien. La corrupción continúa siendo el tercer principal problema del país para los dominicanos, con 13.3%, según la encuesta RD Elige de Investigaciones Digitales para RCC Media (septiembre de 2026). Y la OCDE, en su Revisión de la Integridad Pública, reconoció «progresos significativos» del país, pero recomendó reforzar la protección a los denunciantes.
Pero el dato más revelador no es el de la corrupción: es el de la confianza. El informe Latinobarómetro 2026 muestra que la Iglesia es, por mucho, la institución de mayor confianza para los dominicanos: 75%. En el otro extremo, los partidos políticos apenas llegan al 20%, la cifra más baja de todas. Un dato esperanzador del mismo estudio: el 43% de los dominicanos percibe progreso en la reducción de la corrupción, por encima del 34% del promedio regional.
¿Qué nos dice esto a los creyentes? Primero, que la fe sigue siendo el principal capital moral del país: cuando todo lo demás pierde crédito, la Iglesia lo conserva. Eso no es un trofeo; es una responsabilidad. Segundo, que la Palabra ya trazó el perfil del buen gobernante hace siglos: «varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia» (Éxodo 18:21). Tercero, que «la justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones» (Proverbios 14:34).
Fuentes: Transparencia Internacional IPC 2025; Latinobarómetro 2026; RD Elige septiembre 2026; OCDE Revisión de Integridad Pública.
