«El pan nuestro de cada día»: 30,000 productores y una nación llamada a cuidar su arroz
«El pan nuestro de cada día»: 30,000 productores y una nación llamada a cuidar su arroz
El Gobierno declaró que proteger el arroz es «cuestión de seguridad nacional». Más allá de los aranceles y los tratados, hay 30,000 familias que trabajan la tierra para que la mesa dominicana no quede vacía. Cuidarlos es un deber moral de la nación.

«El que labra su tierra se saciará de pan» (Proverbios 12:11, Reina-Valera 1960). Pocos versículos describen mejor lo que está en juego esta semana en la República Dominicana: el fruto del trabajo de quienes labran la tierra y el compromiso de una nación con quienes la alimentan.
Este lunes, el viceministro de Comercio Interno del MICM, Daniel Peña, declaró a la agencia EFE desde París que el arroz es «un tema sensible que atañe directamente a la seguridad nacional y a la seguridad alimentaria» del país. El pronunciamiento llega en un momento decisivo: el DR-CAFTA alcanzó su fase final de desgravación arancelaria para el arroz procedente de Estados Unidos.
Las cifras hablan de vidas, no solo de economía. La producción nacional de arroz blanco creció de 9.2 millones de quintales en 2005 a cerca de 14.8 millones en 2025. Detrás de esos números hay unos 30,000 productores y más de 300,000 empleos directos e indirectos, según datos de Confenagro. Son familias enteras cuyo sustento depende de que el grano criollo siga teniendo un lugar en la mesa del dominicano.
El sector, lejos de confrontar, cerró filas con el Ejecutivo. Tras la derogación del Decreto 693-24 —que eliminó el arancel del 20% a las cuotas de importación—, productores, molineros y parceleros se reunieron durante tres horas en el Club Cerro Alto, en La Vega, y salieron con un acuerdo: una mesa de trabajo permanente y confianza en la renegociación planteada por el presidente Luis Abinader, según reportó Infobae.

El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme, garantizó que los controles al ingreso de arroz se mantendrán sin cambios. Y el presidente recordó que el país conserva «la potestad de permitir la importación o no por los recursos fito y zoosanitarios».
Desde la fe, hay una lectura que la política no debe perder de vista: la tierra es un don y el trabajo del campo una vocación digna. Una nación que no protege a quienes la alimentan pone en riesgo su propio futuro. La mayordomía —ese principio bíblico de administrar bien lo que se nos ha confiado— aplica también a las decisiones comerciales de un gobierno.
Que el arroz sea hoy declarado «cuestión de seguridad nacional» es, en el fondo, el reconocimiento de una verdad sencilla: ningún pueblo es verdaderamente libre si depende de otros para comer. Oremos por los productores, por los que negocian y por las familias del campo: que la mesa dominicana siga servida con el fruto del trabajo honrado de los nuestros.
Fuentes: EFE vía ABC Color (19 de octubre de 2026); Infobae (19 de octubre de 2026); Presidencia de la República; Confenagro.